Vinos y el H2O


Si el vino está compuesto básicamente por agua, por qué debería importarnos si alguien le echa un poquito más o, como en esta foto se muestra, si alguien incluso le echa cubitos de hielo.

En realidad, y sin caer en relativismos, cada uno toma el vino como quiere o puede. Mezclar el vino con agua es un sacrilegio que hace estremecer a los puristas y retorcer las entrañas a los ortodoxos, pero, para muchos, el vino no deja de ser zumo de uva fermentado y como otros zumos de frutas puede ser mezclado con otros zumos, agua, gaseosa o leche, como se da en el caso de la sangría.

No hace tanto tiempo, los campesinos se llevaban las botas y botijos a su trabajo con una mezcla de agua y vino, para ir recuperando líquido sin emborracharse durante la jornada. El agua sola hidrata pero tiene pocas sustancias que tonifiquen el cuerpo, es por eso que la combinación con vino aumenta a esa mezcla su sabor insípido y virtudes alimenticias. Así pues, que cada uno obre de acuerdo con su conciencia y moral.

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