Equilibrismo o delirio


Cuando vi la etiqueta de los vinos de Ca N’estruc me acordé de un documental que ganó un Oscar no hace mucho que se titulaba “Man on Wire”. El film trataba de un equilibrista (Philippe Petit) que cruzó las torres gemelas de NYC de forma clandestina y para la admiración de todos.

Pensaba yo catando este vino que si los dos podían tener algún tipo de relación precisamente en el equilibrio. Uno siempre piensa en la relación con las otras uvas que componen el vino, pero éste es monovarietal. Así que seguí pensando en equilibrios hasta que me di cuenta de que para ser equilibrista hay que estar desequilibrado. Y, precisamente, ahí estaba la respuesta: este Equilibrista huele más a pinot noir que a garnacha. En esto radica su arte, su atractivo.

Aunque para muchos creerse otro o querer ser admirado es una patología llamada delirio, gracias a personas como Philippe Petit o, porque no, el tinto Equilibrista, pensamos que la grandeza está en hacer cosas fuera de lo común, arriesgadas, a pesar que sea para que los admiremos, pues en cierto modo estos desequilibrados se lo merecen.

Enlace a “Man on Wire”
Enlace a L’Equilibrista

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