Flow

El flow es una creación de la bodega biodinámica Sota els Àngels a base de syrah, merlot, viognier i picapoll, aunque de estos últimos las cantidades son casi despreciables. Es un tinto de poco cuerpo y pigmentación. De tonos rubíes hacia caramelo en el ribete. Los aromas son complejos y duraderos: col fermentada, aceitunas negras, vainilla, compota de higos y yodo. Su paso por boca es equilibrado y largamente persistente. Es un vino franco y muy apetecible. Perfecto para huevos, montaditos, carnes blancas o verduras a la plancha y platos a base de patata. Se lee muy agradable con el, muy meditativo y euclidiano (flow: todo fluye).

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En verano se hacen amigos

Los calores son propicios para muchas cosas, entre ellas se cuentan: descansar, hacer amigos o novi@s, y también beber más vino blanco. Seguramente, por eso de que se sirve más fresco, incluso porque suele ser más ácido y más ligero que el tinto.
Este verano, recomiendo para los calores a estos dos amigos, dos blancos bien distintos, pero igual de descamisados y simpáticos. Ànima de Raimat tiene un carácter ácido muy interesante, con recuerdos aromáticos de peras y albahaca. El Jardins de Perelada es más frutal y sosegado, tropical con piñas y cítricos, sobre todo.

Ambos representan bien el verano, las brisas de la noche en las que a uno se le despierta el apetito y la charla. Os recomiendo enfriarlos mucho, un toque de congelador antes de servirlos y acompañarlos de algo ligero para el diente.

Enlace a Jardins
Enlace a Raimat

JTQ + Vins de Taller


The James Taylor Quartet es una banda de jazz-funk británica con mucha historia. Fundada en 1988 por James Taylor, un teclista Hammond, siempre ha tenido un directo extraordinario y unos discos aún mejores. La JTQ se compone de órgano, guitarra, batería y bajo a los que se une una sección de vientos (trompeta y saxo) y vocal femenina en ocasiones. Tienen en su haber los temas de la película Harry el sucio y de la serie Starsky y Hutch, entre muchos otras versiones de los sesenta. En los 90, la banda se decantó por el soul y el acid jazz que estaba de moda en Inglaterra llegando a entrar en las listas de TOPs.
Aunque su música parte del espíritu sesentero con el sonido del órgano Hammond, la banda ha sabido integrar perfectamente los ritmos de jazz más ácidos y las melodías soul más balsámicas, esculpiendo un estilo propio muy marcado y bailable, tanto, que se hace difícil sentarse a escuchar un disco de la JTQ con una copa en la mano.
Sin embargo, antes de ponernos a mover el esqueleto, bien puede ser que descorchemos un vino. Éste tiene que ser dinámico (por el ritmo), con aromas de fruta y especies, pero, al mismo tiempo, tiene que tener un toque de retro, ligeramente resinoso-oléico (por el órgano omnipresente), y también algo de madera, pero no mucho, que le confiera un acento a vainilla (por el estilo aterciopelado). Os voy a proponer un Merlot de l’Empordà, el Geum de Vins de Taller. Cuidado, la JTQ es adictiva!

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