Un vino por los aires

… o un vino de altos vuelos sin la galantería de la enología casposa. He aquí un vino sin marqueses, sin escudos de armas ni coupages recalcitrantes. Tenemos un tinto hecho por artistas de la fantasía, con iconografía circense a base de garnachas.

El “hombre bala” nos demuestra que el vino se puede reinventar, reconstituir, rejuvenecer. No diré que partiendo de cero, pues se elabora con cepas viejas, pero sí, tomando altura y viendo las cosas desde otra perspectiva. Todavía queda margen para la creatividad en este mundo del vino y esto lo han aprovechado tres enólogos que se hacen llamar Comando G (nunca me perdía un capítulo en mi infancia) y Quim Vila de la Viniteca para lanzar esta marca.

Y en cuanto al vino, ¿qué? Bueno, muy bueno, tal vez algo subido de precio, pero eso precisamente no te hace bajar de la nube. Garnachas como garnachas: frutos rojos maduritos, pero además, aromas de flores y piedras con rocío, huele a monte, frescor, mucho frescor. Entra también como una bala, rápido sin darte cuenta, y cuando te das cuenta con los amigos, el casquillo está vacío.

Cénalo con amigos, pasta, gnocchi con pesto siciliano, una tortilla o Quiche de verduras. Y seguid después con cine o música para acabar el número.

Enlace a “El hombre bala”

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