Enología postmoderna


Un nombre atípico, una combinación de uvas dispar, una etiqueta desconcertante y un vino de lo más excitante: he aquí un vino postmoderno, el 12 volts.

Las distintas revisiones de “la postmodernidad” la han consagrado como algo negativo, pero en este caso en particular, quisiera convertir en virtud una de las características que la denotan: desacralización y cuestionamiento de los viejos mitos (en este caso del vino) y la creación de nuevos ídolos, y el 12 volts se ha convertido en mi nuevo objeto de culto. En efecto, la etiqueta corrobora el nuevo estado de las cosas, el grafismo, obra del ilustrador Gary Baseman, muestra un texto en el idioma de Marx que cuenta las vicisitudes de la humanidad en la primera mitad de s.xx, como las guerras y las revoluciones, y sobre el texto aparecen muñequitos payaso que recuerdan al “gusiluz”: todo un loable descaro, como el mismo vino.

Pero en qué radica exactamente el corrientazo del 12 volts… en su milagroso equilibrio de aromas (cereza-canela-nata), un su tono brillante y en una textura sensual. Un pastische excitante que seguro no va a dejar indiferente a nadie, incluso a los bebedores casposos.

Enlace a “12 volts”

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